UBS, cerca de comprar Credit Suisse para evitar su colapso: cuál es la oferta que hizo

El banco suizo UBS está ultimando la compra de la otra entidad bancaria más grande del país, Credit Suisse, con una oferta de hasta 1.000 millones de dólares (930 millones de euros) mientras las autoridades del país preparan un cambio en la legislación para acelerar la transacción antes del lunes, según fuentes del Financial Times.

Este acuerdo, según entienden hasta cuatro fuentes próximas a las negociaciones, podría tener lugar incluso este domingo por la noche a un precio de 0,25 francos suizos por acción, muy por debajo del precio de cierre del viernes de Credit Suisse (1,86 francos suizos).

Según la información que baraja el diario económico, la situación “se está moviendo muy deprisa” y ahora mismo no hay garantías de que el acuerdo acabe cerrado en las próximas horas ni que acabe pactado en los términos actuales.

El cambio en la legislación permitiría zanjar la compra sin necesidad del voto de los accionistas en un esfuerzo para salvar a la entidad de la crisis en la que se ha visto involucrada en los últimos días, marcada por el pánico de los inversores y solo amortiguada temporalmente por una inyección de liquidez del banco central suizo.

Credit Suisse, que cerró el viernes con un valor de mercado de unos 7.400 millones de francos (8.000 millones de dólares), cree que la oferta es demasiado baja y perjudicaría a los accionistas y empleados que tienen acciones aplazadas, según reveló Bloomberg citando a personas con conocimiento del asunto.

Crisis bancaria: UBS puede quedarse con el Credit Suisse.

Crisis financiera global: pérdidas por u$s465.000 millones

Tras el colapso de Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank y rescates millonarios a Credit Suisse y a First Republic, el temor se apoderó del sector financiero mundial con pérdidas que ya alcanzaron los u$s465.000 millones en sus cotizaciones y un llamado de alerta a las autoridades, que deliberan entre darle un alivio al sector o continuar con su batalla contra la inflación.

Todo comenzó hace dos años. Con tasas cercanas a cero para impulsar a las economías tras el golpe que supuso la crisis causada por la pandemia de coronavirus, bancos como el estadounidense SVB invirtieron los depósitos de sus clientes en bonos a largo plazo del Tesoro.

Tanto SVB -el decimosexto banco más grande de EEUU- como Signature se especializaban en una cartera definida de clientes: las firmas tecnológicas.

Dicho sector de la economía tuvo un verdadero “boom” durante la pandemia, lo cual se tradujo que los depósitos en el SVB crecieran de u$s61.000 millones a fines de 2019 a u$s189.000 millones en fines de 2021.

Pero con una inflación que alcanzó récords inéditos en 40 años, los principales bancos centrales del mundo como la Reserva Federal (FED) iniciaron un fuerte ajuste monetario, de los más veloces en la historia, llevando la tasa de interés, en el caso de la FED, a un rango de entre 4,75% y 5% en un año.

Esto fue un golpe para bancos como SVB: sus clientes, que dependen del financiamiento al no tener rentabilidad en las primeras etapas de su actividad, tuvieron que recurrir a sus depósitos, y el banco, para poder respaldar esa hemorragia, se vio obligado a vender los bonos haciéndolo a a pérdida, pues habían perdido gran parte de su valor tras la suba de tasas.

La caída de SVB expuso la fragilidad del sistema bancario global.

Se cree que los bancos estadounidenses poseen casi u$s620.000 millones en pérdidas potenciales por haber invertido en estos tipos de papeles,si tuvieron que vender, según la agencia de noticias Bloomberg.

Los bancos mundiales, a merced de las corridas

Tras anunciar una pérdida de u$s1.800 millones en el primer trimestre, SVB comenzó a sufrir una fuerte corrida que vació un cuarto de sus arcas en 48 horas; lo cual termino derivando el pasado viernes 10 en la intervención bajo control federal del banco en lo que fue la mayor caída desde la de Lehman Brothers en 2008.

Una corrida similar impactó posteriormente a los depósitos de Signature, el cual también terminó siendo intervenido.

Frente al temor de un corralito y la posibilidad de cortarse las cadenas de pago en las empresas, el Gobierno prometió que todos los clientes de los dos bancos iban a poder uso de sus depósitos, incluso los superiores a los u$s250.000, que por ley, no están asegurados, algo que -aseguró la secretaría del Tesoro, Janet Yellen- será excepcional.

El propio presidente de los EEUU, Joe Biden reiteró en diversas oportunidades esta semana que los depósitos estaban a salvo y prometió hacer “todo lo que sea necesario” para augurar al sistema bancario.

En un capítulo aparte y más allá del contexto macro, Biden pidió endurecer las penas por negligencia a los banqueros. Los directivos del SVB están siendo investigados, entre otros motivos, por vender u$s3,6 millones en acciones antes de su colapso, mientras que la FED relevará si hubo fallos en la supervisión del banco.

El desplome de las acciones de Credit Suisse puso en alerta a toda Europa.

Por otro lado, la FED puso a deposición fondos adicionales y facilitó los préstamos a los bancos para garantizar la liquidez de sus clientes.

La crisis bancaria golpea fuerte en Europa

Mientras tanto, en Europa también se sintieron ecos: las acciones del suizo Credit Suisse cayeron esta semana a un mínimo histórico luego de que su principal accionista -el Banco Nacional saudita- rechazara inyectarle más capital.

La entidad suiza, golpeada desde hace años por la corrupción, actividades ilegales de sus clientes y la exposición de sus inversiones a fondos colapsados, reconoció esta semana “debilidades” en sus controles internos y una corrida de más de u$s100.000 millones en los últimos meses.

Ni dicho rescate ni el del también estadounidense First Republic evitaron otro día de pérdidas en la bolsa.

El riesgo sistémico del Credit Suisse -se trata de uno de los 30 bancos sistémicamente relevantes en el mundo según el Consejo de Estabilidad Financiera internacional y tiene una hoja de balance que duplica a la que tenía Lehman Brothers cuando cayó- llevó a una inyección de u$s54.000 millones por parte del banco central suizo, mientras se le busca una salida.

Según el diario británico Financial Times, UBS, el principal competidor suizo, está negociando una compra parcial o total.

La mirada también estará puesta en la reunión monetaria de la Reserva Federal (FED) del próximo martes y miércoles.

Fuente: iprofesional.com

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